Ferrari 288 GTO, nacido para el Grupo B

El Ferrari 288 GTO, o más correctamente el Ferrari GTO, fue el primer caballo encabritado en portar la legendaria insignia GTO después del Ferrari 250 GTO – considerado por muchos como el más hermoso auto deportivo italiano de todos los tiempos. Fabricado entre 1984 y 1985, era una versión especial del Ferrari 308 GTB destinado a la competición.

Enzo Ferrari había elegido el 308 GTB como base para el nuevo GTO pero gran parte del coche original fue eliminado, modificado o reemplazado. Sólo así pudo conseguirse que, ya en su lanzamiento, el 288 GTO fuese el coche más rápido del mundo. Fue el primer coche de producción en superar la barrera de los 300 km/h. De hecho, se estiraba hasta los 305 km/h y podía acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 5 segundos.

El nuevo superdeportivo utilizaba el mismo propulsor V8 del 308 GTB… pero cubicaba 2.855 cc en lugar de los tres litros del modelo original. ¿Por qué? Pues porque así lo establecían las directrices del Grupo B. Además de tener que fabricar al menos 200 unidades para poder homologarlo de cara a la competición, los motores no podían superar los 4.0 litros de cilindrada. Existía un factor de corrección si disponían de turbo, de ahi que esos 2.8 litros fuesen juzgados como 1,4 veces su tamaño real (daba un total de 3.997 cc).

Se fabricaron en total 272 unidades, todos pintados originalmente de rojo, pero nunca llegó a verse las caras en la pista con su gran rival, el Porsche 959. Aunque se parecía visualmente al 308 GTB, poco tenía que ver con el modelo del que partía. Escondía numerosos cambios bajo su carrocería, diseñada por Leonardo Fioravanti, de Pininfarina.

Su motor V8 de 2.855 montaba un doble turbo IHI, con intercoolers Behr e inyección de combustible Weber-Marelli. Esto hizo necesario que el bloque fuese montado longitudinalmente en lugar del montaje transversal utilizado en el 308 GTB. Este cambio de orientación se tradujo en una transmisión colocada tan que era visible a simple vista cuando se miraba el coche de la parte posterior

Para mantener el peso más bajo posible, el equipo en Ferrari realizó el cuerpo diseñado por Pininfarina con una combinación de fibra de vidrio, Kevlar, Nomex y fibra de carbono. Esta combinación hizo posible que el 288 GTO marcase en la báscula un peso bastante ligero, de 1.160 kg. Con el V8 que producía 400 CV y 496 Nm de par, todo estaba listo para desafiar a los más altos niveles de competencia del Grupo B. Desgraciadamente, sufrió el mismo destino que el Porsche 959. El Grupo B se canceló a finales de la temporada 1986 y nunca pudo enfrentarse a los gigantes de la época dorada del rally.

Fue así como las 272 unidades de este modelo, salidas de Maranello con auténticos genes de competición, acabaron siendo modelos de carretera. Michele Alboretto, René Arnoux o Nikki Lauda acabaron con un GTO aparcado en sus garajes personales. Con el tiempo se ha convertido en uno de los Ferrari más codiciados de entre las décadas de los 70 y 90, hasta la llegada del Ferrari F50 en 1995. Es, incluso más caro que el F40, su sucesor dentro de los grandes superdeportivos de Ferrari (de hecho, se basó en el 288 GTO Evolucione).

 

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